En el último año, el bufete New York Injury Law se ha forjado no sólo gracias a sus buenos resultados, sino también a la relación profesional que se ha ido desarrollando entre sus socios fundadores, el abogado Keith Clarke y el abogado John DeGasperis. Lo que comenzó como una visión compartida se ha convertido en una asociación productiva y bien alineada, basada en el respeto mutuo, los puntos fuertes complementarios y un compromiso unificado con la defensa del cliente.
Un elemento clave de su relación de trabajo ha sido la alineación en torno a la innovación y la ejecución. Juntos, han hecho hincapié en el uso de la tecnología jurídica moderna, la racionalización de los procesos y la estrategia basada en datos para hacer avanzar los casos con rapidez y precisión. Este compromiso compartido ha permitido al bufete escalar eficazmente, manteniendo al mismo tiempo la calidad, la capacidad de respuesta y la responsabilidad.
Más allá de las operaciones y la estrategia, Keith y John han fomentado una cultura empresarial basada en la profesionalidad, la confianza y la colaboración. Su liderazgo marca la pauta para todo el equipo, fomentando la iniciativa, el diálogo abierto y un enfoque colectivo en los resultados. Este entorno ha desempeñado un papel significativo en la capacidad de la empresa para atraer talento, retener clientes y obtener resultados en su primer año de funcionamiento. Su creciente relación durante el pasado año ha sentado una sólida base para el futuro del bufete, guiada por valores compartidos, una alineación estratégica y un compromiso a largo plazo de ganar para los neoyorquinos perjudicados.





